Son las 12:29 de la madrugada. Es Lunes. El Fin de semana terminó y yo todavía no empiezo ninguna de mis obligaciones. Obligaciones que cabe destacar llevo postergando semanas, en algunos casos.
Hay que leer un libro, un artículo, un ensayo, un fragmento de libro, ver Blade Runner otra vez, analizarla y entenderla, hacer un ensayo, estudiar para mi examen y componer una canción... para una clase.
He desarrollado un absurdo grado de confianza en mi mismo que se ha volcado en una contraproducente apatía a realizar cualquier actividad que me concierna. El saber que puedo me hace pensar que no hay porque apremiar a su inicio. El saber que puedo hace muchas veces que no inicie.
Hace unos dias una amiga me preguntó, muy casualmente, cuales eran mis objetivos en la vida. Yo lo tenía claro, sin embargo nunca lo había materializado. Escribí mucho. Cerré con un contundente dormir más, olvidando señalar que mínimo debería aprovechar el tiempo que no duermo, y no solo pajarear en la Internet.
Ojala no se me salga de control, no pronto, no antes de que yo le pueda poner remedio a las cosas.
Ya cierra el messenger! Quita la música. Lee. Produce, trabaja y escribe.
Debo dormir más.
2 comentarios:
Vivo en una situación similar a la tuya, pues también experimento esa falsa sensación de poder con todo cuando no puedo empezar nada. Es crucial un cambio radical de mentalidad, una renovación en la voluntad que tanto caracterizó a los añejos héroes que fuimos.
Más mi comentario queda fuera de lugar al hablar de productividad cuando yo mismo pierdo el tiempo escribiéndolo, es esa la transformación de la que hablo.
En este punto de nuestras vidas no sólo podemos valernos de nuestros instintos, sino de la fuerza para quitar el messenger y cerrar el reprodcutor de música, del coraje para abrir el libro y, de manera forzada, adentrarnos al trabajo que nos espera y corresponde.
Espero la vitalidad con la que nos conocimos no haya sido sepultada tras la gruesa y engañosa capa de la autoconfianza. Pues sólo de nosotros dependerá el futuro que ya nos ha alcanzado, futuro que, alguna vez, bromeando con una hacky y dejados afuera por el maestro de historia... creímos tan, pero tan lejano.
-Dirzchneider.
Bendito tu que todavía tienes tiempo que poder perder... bendito tu .
Sin embargo una ves que tomas el "buen camino" (o ese donde uno hace lo que tiene que hacer al tiempo que tiene que hacerlo) se siente una gratificación tal que olvidas lo bonito que se sentía no hacer nada...
En esa etapa estoy yo... a ver cuanto dura
Dificil escribir algo así sin parecer arrogante, casi lo logras
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