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domingo, 1 de noviembre de 2009

Crónica avanzada de una lenta y ardua semana fugaz (otra semana fugaz)

Fue bastante pesado, y aunque aún no termina la tortura perpetua a la que la maestra Nallieli Fortuny nos somete día a día, creo que es correcto plasmar parte de ella, para poder liberarla de mi subconciente y ponerme a trabajar productivamente en lo que sigue.

No hice tareas, falte a clases, mi organización se hizo un desmadre, mi cuarto está más horrible que nunca. La obra de teatro no permitió otra cosa. Fue lo suficientemente egoísta para succionar toda mi atención, toda mi fuerza creativa y toda mi presencia física incluso.

Fue una semana ardua, especialmente para mí, encargado del proceso creativo de la dramaturgia correspondiente. Me costó trabajo escribir como nunca antes. Lo que en un momento de insipración latente podría haber realizado en 1 hora, bajo este estado de embriaguez no creativa pude hacerlo en 3 dias.

Sin embargo estoy conforme con el resultado.

Mas o menos.

En ciertos aspectos.

Para resumir brevemente mi montaje dramático... Es un escritor, quien termina al fin su novela. Una novela en la cual tiene un desdoblamiento tal que se siente que es el mismo. Al leerla queda devastado. Es horrible. Es algo tan efímero y despreciable que le repugna. Es entonces cuando sus polos del subconciente, su ying yang empiezan a manejar la situación, sus pensamientos, culpando a su esposa.

La obra es la evolución dramática del escritor en su camino a la locura y el uxoricidio.

En general la temática y la estructura me gustaron bastante, y de igual forma y sobretodo, el montaje, pues la obra se realiza a oscuras, con la luz de una vela y lamparas alumbrando intermitentemente a los personajes como para denotar los diferentes planos en donde existen, con luz. No hubo escenografía más que una silla. No se, un intento espero yo más o menos modesto del teatro que me gusta ver.

No todo fue miel sobre hojuelas (como odio esa expresión). Por una situación de boletos y la disco de día de muertos, buscando una irreverente suspensión de actividades hasta las 9a.m. del Viernes (día en que presentabamos la obra a las 7a.m.), pues se generó un rencor comprensible/infundamentado hacia mi. Se comportaron como todas unas profesionales, la verdad, las admiro y se los reconozco, pero por lo pronto, la relación quedó un poco resentida. Mis actrices queridas, mi equipo, mis amigas, si en algo sirve y queda decir, disculpenme, ojalá podamos olvidar las diferencias fuera de clase.

Ahora todo es más dificil. Hay que realizar nuevamente una puesta en escena pero con un corte diferente. Mi equipo es el más complicado. Se reestructuraron para estar estratégicamente colocados, sin embargo, 2 no tienen la motivación para seguir trabajando, una está devastada por su resultado en su actividad istriónica y la otra está muy motivada y con ideas frescas. Y resto yo, que no puedo trabajar así. Es muy arduo tener que dirigir a quien no quiere ser dirigido, y no tengo por el momento la capacidad y el temple mental para hacerlo.

Por eso he tomado una decisión.

De la cual hablaré en la próxima entrada. Ahora, debo leer el libro de la semana, que aún no empiezo, la Virgen de los Sicarios de Fernando Vallejo. Posteriomente también, terminar Homo Videns, para el Jueves, que postergué la semana pasada por la obra.

Gracias a todos los que me leen y comentan. En este caso especialmente a mi anónimo que tanto gusto me dio leer y que ojalá pudieramos platicar de una forma más directa.